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QUEREMOS UNA CONCILIACIÓN REAL. #ConciliarEsVivir. #ConciliAcción

Aún recuerdo el primer día de vuelta al trabajo tras dar a luz a mi hija mayor. Habían pasado menos de cinco meses, entre el permiso de maternidad y el acúmulo de horas de lactancia. Mi hija se iba a quedar con su abuela, pero yo la miraba y me preguntaba cómo iba a poder dejar a esa pequeñina que todavía me necesitaba tanto, que sólo podía calmarse con mi pecho. Pero no quedaba otra. El turno se me hizo eterno, y a la vuelta sé que trataron de suavizar lo mucho que había llorado echando de menos la seguridad, consuelo y alimento que suponía para ella el pecho de su madre. Y fueron pasando los meses, y aquello no mejoraba demasiado. Mi hija hacía huelga de hambre cuando yo no estaba, y pasaba la mayor parte del tiempo llorando, sobre todo en mis turnos de noche. Tras estos turnos, yo regresaba a casa con las tetas a punto de reventar, pues no existe en mi lugar de trabajo ningún lugar apropiado para la extracción de leche (que ese es otro cantar…), agotada, y deseando que gracias a la teta mi hija aguantara dormida unas horitas, y pudiéramos descansar las dos. Y así seguimos, con mis turnos rotatorios, sus despertares nocturnos, su padre con una empresa incipiente y muchas horas fuera de casa para que esta saliera adelante… Y luego nació la pequeña, y decidí que no podíamos seguir con este ritmo, así que pedí reducir mi jornada a la mitad. Por supuesto, esto se hizo más llevadero, pero media jornada equivale a la mitad del sueldo, así que no pudimos aguantar mucho de esa manera con dos niñas, una hipoteca y llegando a casa sólo medio sueldo la mayoría de los meses. Así que volvimos de nuevo a los turnos, madrugones, despertares nocturnos, y las niñas cuidadas por otras personas distintas a sus padres. Y, debo confesar, yo soy muy, muy, muy dormilona, y comprendo que cuando no he descansado bien, me vuelvo irascible, no soporto nada, y no tengo ganas ni de jugar con mis hijas. No es forma de criar a unas niñas. Y sé que mi situación es bastante buena comparada con otras, pero eso no ofrece ningún consuelo.

Necesitamos unas políticas de conciliación que de verdad tengan en cuenta a los niños y sus necesidades. Y vamos a luchar por ello. La semana del 5 de septiembre muchas Madres Guerreras pondremos nuestro granito de arena para conseguirlo. ¿Te unes?

conciliar es vivir

 

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Sobre la autora

Me llamo Noelia Fernández Gutiérrez. Soy enfermera, asesora de lactancia y madre de dos niñas ingeniosas, divertidas y maravillosas. Antes de tener a mi primer bebé no podía imaginar cómo el ser madre me iba a cambiar la vida y mi forma de pensar. Las dificultades por las que pasé con la crianza de mi primera hija me motivaron para formarme como asesora de lactancia, pues quería poder ayudar a otras madres inexpertas. Por ese motivo también, nace esta página web. Espero que os resulte útil.