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PARTO Y LACTANCIA

Llevo un mes realizando el curso sobre lactancia materna que ofrece la UNED. En este tiempo hemos tratado temas como la neurobiología del apego y la lactancia, y la relación entre parto y lactancia, que me han hecho reflexionar un montón. Casualmente llegó a mis manos, también en los últimos días, el libro “La sociedad que vaciaba úteros”, de Irene Garzón Núñez, un libro maravilloso que me hizo llorar en muchísimas ocasiones, y que realmente me ha llegado muy dentro. Y me ha hecho sentir vergüenza de mí misma. Ese libro y los temas tratados en el curso, me han hecho darme cuenta realmente de lo desnaturalizada que está la sociedad en la que vivimos. La naturaleza humana lleva evolucionando y perfeccionándose cientos de miles de años, todo lo que sucede tiene un por qué, cada situación desencadena una reacción, que lleva a la siguiente situación, como una cadena: los movimientos instintivos que realizamos en el parto, el estrés positivo que sufre el bebé durante el mismo, resuelto después por el contacto temprano con su madre y el pecho, la reacción neuroendocrina que, al tiempo que nos permite producir leche, hace que nos vinculemos con el bebé y lo queramos con locura, y olvidemos el dolor del parto, el oscurecimiento de la areola mamaria durante el embarazo para que sea más fácil para el bebé encontrar el pezón, el olor que desprenden las glándulas de Montgomery que tenemos en la areola, que atraen al bebé al pecho, y así un largo etc.

No sé en qué momento todo eso se perdió y los sanitarios decidimos que éramos imprescindibles para que una mujer pudiera dar a la luz, y luego se convenció a toda la sociedad de esto. Y entonces, empezó a intervenirse todo, y cada intervención lleva a otra, y esta a otra…, hasta conseguir que un parto fisiológico se convierta en algo patológico, y se haga todo más difícil. Porque en realidad el parto es un proceso fisiológico, es un proceso normal en la vida de una mujer. Los sanitarios deberían ser meros espectadores y facilitadores de un parto normal, y sólo intervenir en el caso de que las cosas se tuerzan, y el parto torne a ser algo patológico. Al médico se acude cuando se tiene un problema, no cuando una persona está sana. A nadie le ponen un sondaje urinario, por ejemplo, si no tiene problemas o dolor al orinar, porque es más cómodo y así se orina mejor. Pues así debería ocurrir también con el parto. Una mujer debería parir en la posición que le facilite el parto, no en una postura que sea más cómoda para el sanitario. Toda la sociedad debería conocer los riesgos que conlleva la inducción de un parto utilizando oxitocina sintética y los riesgos de la analgesia epidural para el posterior establecimiento de la lactancia materna y del vínculo entre la mamá y el bebé. Deberíamos conocer la cantidad de cesáreas innecesarias que se realizan por no saber esperar el proceso natural…

Yo soy enfermera. Cuando estudias la carrera te cuentan el proceso de un parto intervenido, acabas pensando que las mujeres que deciden pasar dolor sin necesidad están chifladas, y las que deciden parir en casa están más locas aún por no estar en un sitio seguro con un mogollón de aparatos por si a sus bebés o a ellas les ocurre algo, por no tener un médico cerca… Acabas pensando cosas tan ridículas como: “Ah…, muy listas, cuando todo va bien, qué guais somos y qué modernas, pariendo en casa…, pero cuando algo va mal…, ¡cómo corremos al hospital…”. ¡Pues claro! Nadie te dice: “Ah, qué listos, cuando orinamos bien, qué guais somos orinando en casa, pero en cuanto empiezas a orinar sangre…, ¡qué rápido corremos al hospital…!”.

Y como soy enfermera, y ya lo sabía toooooodo sobre los partos, no me informé absolutamente nada sobre los partos fisiológicos y no intervenidos, y como soy tan “cagona”, nada más traspasar la puerta del paritorio, pedí la epidural. Y como soy tan obediente, realicé sin chistar todo lo que me dijeron los médicos desde el momento en que me quedé embarazada, hasta el día en que parí, sin cuestionarme nada, porque ellos son los que saben. Y cuando una compañera de las clases de preparación al parto, procedente de otra provincia, comentó que tenía preparado su plan de parto, pensé: “pobrecita, lo va a entregar en el paritorio, y se van a reir en su cara…”. Y por eso tras terminar el libro de Irene Garzón, con la cara empapada en lágrimas, sentí vergüenza de mí misma, por ser tan conformista, por no plantearme nada. Y eso que, afortunadamente, mis partos fueron muy poco intervenidos. Eso sí, para siempre me acordaré de la cara y el nombre de la matrona que me realizó la maldita episiotomía de mi primer parto. Y por supuesto también, del nombre y la cara de la matrona que en mi segundo parto me ofreció la pelota nada más llegar, me monitorizó sólo cuando creía necesario, y me ofertó parir de lado, si era más cómodo para mí.

Así que, al igual que siempre digo que hagas una crianza consciente, es nuestra responsabilidad informarnos y realizar también partos conscientes. No dejes de leer “La sociedad que vaciaba úteros”. Y confía en tu cuerpo y en tu lactancia.

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2 Comentarios

  • Irene Garzón febrero 26, 2016 03.49 pm

    Querida Noelia,
    Gracias por abrirte y ser tan valiente contando tu vivencia personal. Si he escrito este libro ha sido, principalmente, para empezar a remover un poco a la sociedad y que entendamos que si yo paro, yo debería ser la que toma el control, la que dirige, pide, pilota la situación y el resto están a mi merced y que tiene que dejar de ser: yo entro en esta cadena de montaje, no abro la boca y al final salgo con un bebé en brazos (en el mejor de los casos), porque así yo también pediría la epidural, porque así yo tampoco quiero parir, porque así yo también estaría aterrada de lo que está por venir… Yo he parido a mis hijas en casa y es una sensación tan inmensa, plena y satisfactoria (y sí, muy dolorosa) que si pudiese montarme en la máquina del tiempo, no iría a conocer a nadie ya muerto ni nada parecido. Volvería a esas primeras contracciones. Y es por esto por lo que lucho, porque semejante sensación se le está quitando a las mujeres, porque esa opción apenas existe o hay que buscarla mucho y que si la naturaleza así lo ha previsto, por algo será.
    Un abrazo,
    Irene.

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    • noelia febrero 26, 2016 05.21 pm

      Irene, muchas gracias por tu comentario, y por este maravilloso libro. Espero que en un futuro, todas las madres tengan un parto informado, y el parto que realmente desean. Un abrazo.

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Sobre la autora

Me llamo Noelia Fernández Gutiérrez. Soy enfermera, asesora de lactancia y madre de dos niñas ingeniosas, divertidas y maravillosas. Antes de tener a mi primer bebé no podía imaginar cómo el ser madre me iba a cambiar la vida y mi forma de pensar. Las dificultades por las que pasé con la crianza de mi primera hija me motivaron para formarme como asesora de lactancia, pues quería poder ayudar a otras madres inexpertas. Por ese motivo también, nace esta página web. Espero que os resulte útil.