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LACTANCIA MATERNA Y SENTIMIENTOS

Hace unos días se publicó en la revista digital de 20 Minutos este artículo sobre lactancia materna prolongada, con el testimonio de una mamá que continuaba dando el pecho a su hija de casi 3 años. Fue emocionante leer sus palabras y los motivos por los que ambas seguían con la lactancia. Lo que ya no disfruté tanto fueron los comentarios de los lectores, algunos realmente insultantes y ofensivos, no sólo hacia esta madre, sino hacia todas las madres que amamantan o hemos amamantado a nuestros hijos. Esos comentarios dejan de manifiesto lo poco que se conoce la lactancia materna, y nos anima aún más a normalizarla, algo que además, es totalmente contrario a los intereses de los responsables de esos comentarios. Dejo a vuestra elección el leer o no dichos comentarios, yo prefiero no reproducirlos. Me voy a centrar únicamente en aquellos que criticaban la lactancia prolongada por creerla antinatural, que señalaban que las madres lo que quieren es tener un bebé toda la vida y no dejan crecer a sus hijos y que se hagan independientes. Hubo un comentario que me hizo imaginar la cara que pondría el reconocido nutricionista Julio Basulto: “Se nota que la niña aun no ha descubierto el chocolate. Esta no le quita la teta ni a los 30”.

Todos sabemos las grandes ventajas que tiene para la salud de nuestros hijos ser alimentados con leche materna, la AEP (Asociación Española de Pediatría) publicó recientemente un guía sobre estas propiedades positivas de la lactancia materna prolongada, y no sólo para los niños, sino también para las madres, pues actúa como factor protector frente a multitud de enfermedades. Pero además, añade que “la duración de la lactancia materna también está implicada en un mejor desarrollo emocional y psicosocial del niño”. Uno de los comentarios que más se repetía era que esa niña ya no precisaba tomar pecho, porque ya debería tomar otros alimentos. Muchas veces olvidamos las necesidades emocionales de nuestros niños. Los bebés necesitan contacto, atención, presencia, para saber reconocer sus emociones, para conectar con ellas, para reconocer esas emociones en los demás y aprender a sentir empatía. El pecho les conforta, les calma. La presencia de su madre, sus abrazos, su voz, su calor, su olor, sus sonrisas, les dan seguridad, y con esta van ganando en autonomía.

Vivimos en una sociedad en la que hay mucha prisa para que nuestros niños superen fases, para que pronto sean autónomos, los padres no tienen tiempo de ocuparse de ellos. Quizá deberíamos empezar a cambiar esto, conseguir una conciliación real para que nuestros hijos puedan tomarse el tiempo que precisen para superar etapas, para seguir siendo niños.

La Asociación de Madres Lactantes de Ávila (AMALAV), está llevando a cabo una iniciativa que han bautizado como MAMÁ ÁVILA, mediante la que se realizará una concentración solicitando una baja maternal coherente con las recomendaciones de la OMS sobre lactancia materna, y reivindicando una conciliación real. Los próximos 16 y 17 de abril, en Ávila, puedes sumarte a esta iniciativa: Programa MAMÁ ÁVILA.

Si te animas, espero que disfrutes del evento, y confía en tu lactancia.

 

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Sobre la autora

Me llamo Noelia Fernández Gutiérrez. Soy enfermera, asesora de lactancia y madre de dos niñas ingeniosas, divertidas y maravillosas. Antes de tener a mi primer bebé no podía imaginar cómo el ser madre me iba a cambiar la vida y mi forma de pensar. Las dificultades por las que pasé con la crianza de mi primera hija me motivaron para formarme como asesora de lactancia, pues quería poder ayudar a otras madres inexpertas. Por ese motivo también, nace esta página web. Espero que os resulte útil.