grupo pecho

GRUPOS DE APOYO A LA LACTANCIA

Los grupos de lactancia materna son un movimiento social que surgió a mediados del siglo XX con el fin de dar apoyo a las madres que deciden amamantar. Comenzaron a formarse por la iniciativa de mujeres que pensaban que la lactancia materna tiene un componente fisiológico e instintivo, pero también precisa de un aprendizaje. Además, en ocasiones, las nuevas madres necesitan de la experiencia de otras mujeres para poder resolver problemas y amamantar con éxito a sus hijos. Estos grupos complementan a los servicios de salud en temas de lactancia, sus conocimientos están actualizados y entre sus servicios se incluyen reuniones periódicas, atención personalizada, teléfono de urgencias, material de consulta, préstamo de material específico de lactancia materna y organización de iniciativas de sensibilización social.
Muchos de los problemas que las mujeres que amamantan precisan resolver no son de carácter médico. Si a esto unimos la, por desgracia, deficiente formación de los profesionales de salud en materia de lactancia materna, estos grupos se hacen muy necesarios, y de hecho actualmente están muy extendidos por todo el mundo. Se ha demostrado que el apoyo de otras madres es mucho más eficaz que el profesional para el éxito de la lactancia materna. En estos grupos las madres comentan sus problemas, se sienten escuchadas, reciben múltiples soluciones y se ven reforzadas al saber que no son las únicas a las que les han surgido diferentes dificultades. No sólo en el ámbito sanitario, sino también por parte de familiares y el entorno cercano a las madres, se tiende a infantilizar a estas, como si no fueran capaces de tomar decisiones sólo por el hecho de haberse convertido en madres. Acudir a estos grupos consigue aumentar la confianza en sí mismas, y logran empoderarse, algo muy importante para el éxito de la lactancia materna.
Yo no acudí a ningún grupo de lactancia con ninguna de mis hijas. Con la mayor, se unían el hecho de la dificultad en la logística para poder desplazar a mi hija en un medio de transporte que no conllevara gritos y llantos sin fin, y el miedo a sentirme juzgada por unas desconocidas. Decidí que ya tenía suficiente con las críticas provenientes de la mayor parte de mi entorno y con la inseguridad que dichas críticas me hacían sentir, así que no acudí nunca, a pesar de que tanto mi matrona como la pediatra de mi hija me hablaron de ello en muchas ocasiones. Con mi hija pequeña, la lactancia fue bien desde el primer momento, ya estaba más informada, y tras dos años de lactancia con su hermana, me sentía más segura, así que ya no necesitaba ir a ningún grupo de lactancia. Esta semana hizo un mes que acudo cada martes al grupo de lactancia AMALAV. Desde que me formé como asesora tenía curiosidad por el funcionamiento de estos grupos de apoyo, y debo decir que tuve una fabulosa acogida, y mi opinión acerca de este grupo no puede ser mejor. Está coordinado por mujeres que recibieron formación específica para poder ayudar a las mamás en materia de lactancia, y que además han amamantado con éxito a sus hijos, y yo he tenido la suerte de que me dejan colaborar con ellas en esta tarea. En el grupo, las mujeres cuentan sus problemas con la lactancia y se les ofrecen soluciones, no sólo por parte de las coordinadoras, pues otras madres que ya pasaron por las mismas dificultades se encuentran en disposición de poder informar y aconsejar. Los problemas más numerosos son los relacionados con un mal agarre, con las consiguientes grietas y dolor al amamantar. Nadie había enseñado a estas madres la forma más adecuada de dar de mamar a su bebé: para las mamás, amamantar no es algo instintivo, necesita de un aprendizaje por imitación. Por eso también es muy importante acudir a estos grupos de apoyo cuando aún se está embarazada. También surgen dudas con el colecho, con la introducción de nuevos alimentos, bebés que se pasan “todo el día al pecho”, etc. Muchas madres acuden también porque necesitan reafirmar que lo están haciendo bien, porque las críticas del entorno son muy duras, y suelen surgir de la desinformación acerca de la lactancia materna. En el grupo nadie juzga y nadie se siente juzgado.
Como conclusión: recomiendo encarecidamente acudir a grupos de lactancia, ya desde el embarazo. Puedes intercambiar información, recibes apoyo emocional, te sientes arropada, encuentras comprensión, y surgen buenas amistades. Si tienes dificultades, dudas, en ocasiones te sientes sola o incomprendida, acude a un grupo de apoyo, y confía en tu lactancia.

Fuente de información: Wikipedia

Artículos Relacionados

Deja tu comentario

Sobre la autora

Me llamo Noelia Fernández Gutiérrez. Soy enfermera, asesora de lactancia y madre de dos niñas ingeniosas, divertidas y maravillosas. Antes de tener a mi primer bebé no podía imaginar cómo el ser madre me iba a cambiar la vida y mi forma de pensar. Las dificultades por las que pasé con la crianza de mi primera hija me motivaron para formarme como asesora de lactancia, pues quería poder ayudar a otras madres inexpertas. Por ese motivo también, nace esta página web. Espero que os resulte útil.