teta para todo

ES QUE TÚ…¡TODO LO SOLUCIONAS CON LA TETA!

Desde que mi hija mayor nació, y hasta que desteté a mi hija pequeña, esta ha sido una frase recurrente en mi entorno más cercano. No sé si a tí te lo habrán dicho alguna vez.

Como era habitual hace unos años, en mi familia se ha dado poca teta, y siempre siguiendo los horarios establecidos por los “expertos” de la época. Poco se sabía acerca de todos sus beneficios que, como ya sabemos, no se limitan a la alimentación del bebé. Y es que… ¡bendita teta! Porque es cierto, yo usaba la teta para todo, hasta cuando tenía que cortarles las uñitas a mis hijas… ¡Vaya diferencia!

Y, claro, a alguien que ha vivido inmerso en la cultura del biberón, y además en la crianza basada en el desapego, puede chocarle que tú, que conoces ya después de un tiempo lo eficaz que es la teta para todo, ofrezcas el pecho a tu hijo ante la más mínima queja.

Como ya sabes, soy enfermera, y debido a mi trabajo debo quedarme varias noches al mes trabajando, también mientras amamantaba a mis hijas. Con la pequeña no fue tan duro, porque enseguida se resignaba a que esa noche no había teta porque estaban sólo Papá o los abuelos, y se quedaba de nuevo dormida. Pero la mayor, una niña de alta demanda, que aprendió a decir “teti” antes que “mamá”, les daba a sus cuidadores de turno (e imagino que también a los vecinos) unas nochecitas toledanas, de llantos sin fin, de quemar los DVDs de los Cantajuegos, de paseos pasillo arriba, pasillo abajo… Y sus cuidadores me reprochaban que la durmiese a la teta, o que le diera la teta en cuanto empezaba a quejarse mínimamente. Pretendían que yo la “enseñase” a dormir o a consolarse de otra manera para que, cuando yo no estuviese, la noche no fuese tan dura. Y la verdad es que lo intenté, e incluso empecé a sentirme fatal por ser incapaz de dormirla en brazos y con canciones y mimos como sí eran capaces de hacerlo, por ejemplo, su padre o su abuela. Pero un día pensé: “A ver, cada uno utiliza su truco para tranquilizarla y hacerla dormir, lo que a cada cual le funciona. A mi me funciona la teta… Pues ¡qué narices!”. Y desde entonces… teta a mogollón:

-Que llegas a casa después de toda la noche trabajando y quieres dormir un poquillo antes de que el bebé se despierte: TETA y colecho.

-Que la niña está malita, y no tolera ningún alimento, y necesita mucho mimo: TETA.

-Que es verano, hace un calor de muerte, y la niña no quiere comer: TETA.

-Que la peque está aprendiendo a andar, se ha caído, se ha hecho un chichón y no deja de llorar: TETA.

-Que llevas todo el día trabajando y has echado de menos a tu bebé tanto como ella a tí: TETA.

-Que necesitas cortar el pelito o las uñas a tus hijas y es imposible que se estén quietas: TETA.

-Que no aguanta un viaje en la sillita del coche, y no se queda dormida de ninguna manera: TETA en marcha y con contorsionismo. (Y luego la mamá con unas contracturas… Pero el viaje lo terminas sin llantos).

Y así un largo etcétera.

Así que, si alguna vez te reprochan que utilizas la teta para todo, haz oídos sordos, y confía en tu lactancia.

 

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5 Comentarios

  • Joanna octubre 16, 2016 05.43 pm

    Excelente!! Espero no te moleste por compartirlo en el el espacio de “Amamanta con Estilo”

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    • noelia octubre 16, 2016 05.45 pm

      Me alegro de que te guste. Encantada de que lo compartas!

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  • Chus diciembre 12, 2016 09.27 am

    Dar el pecho es el mejor regalo de reyes que un bebe puede tener

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  • Florencia septiembre 12, 2017 07.11 pm

    Guau!!!!! gracias!!!! Me hiciste llorar de alegría.. Todo lo soluciono con TETA y me siento feliz de hacerlo. Adiós culpa, adiós críticas

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    • noelia septiembre 16, 2017 09.34 pm

      La teta es lo mejor, para todo. La gente no lo entiende porque ahora vivimos en una sociedad apartada de la cultura de la lactancia. Pero…, ¡viva la teta!.

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Sobre la autora

Me llamo Noelia Fernández Gutiérrez. Soy enfermera, asesora de lactancia y madre de dos niñas ingeniosas, divertidas y maravillosas. Antes de tener a mi primer bebé no podía imaginar cómo el ser madre me iba a cambiar la vida y mi forma de pensar. Las dificultades por las que pasé con la crianza de mi primera hija me motivaron para formarme como asesora de lactancia, pues quería poder ayudar a otras madres inexpertas. Por ese motivo también, nace esta página web. Espero que os resulte útil.