esclavitud

DAR EL PECHO A DEMANDA ES UNA ESCLAVITUD

Mientras estás embarazada, sobre todo por primera vez, piensas que tu bebé dormirá mucho y tendrás mucho tiempo para relajarte, organizar la casa, y ver alguna serie de televisión o leer un libro. Sin embargo cuando nace el bebé llega la cruda realidad, y esto es que, al contrario de lo que mucha gente piensa, la mayoría de los bebés no se pasan el día dormidos. Sobre todo las primeras semanas te dedicas casi en exclusiva al bebé, se te juntan unas tomas con otras, cambio de pañales, baños, salir a pasear… No descansas bien por la noche debido a las numerosas tomas nocturnas, estás hecha un trapo durante el día. Y empiezas a agobiarte porque no llegas a lo demás, la casa está hecha un desastre, la ropa sucia se acumula, igual que el polvo sobre los muebles. Estás agotada, agobiada, y todo eso se mezcla con la inseguridad de la primeriza y con el cóctel de hormonas del postparto que nos ponen del revés. Las personas de tu entorno te ven así, y lo primero que te recomiendan es: “Si tanto te agobia, deja la teta, es una esclavitud”. La pobre lactancia materna siempre tiene la culpa de todo… Sinceramente, para mí es más esclavo tener que dejar a mi bebé porque debo ir a fregar… En esta sociedad en que las mujeres debemos ser unas superwomen, llegar a todo, hacerse cargo de los niños, de la casa, del trabajo fuera, a las mamás recientes les da vergüenza pedir ayuda por miedo a no ser una buena madre. Sin embargo, lo que necesita una madre cuando llega con su bebé recién nacido a casa es ayuda. Hace muchos, muchos años, como en los cuentos de hadas, cuando una mujer tenía un bebé las mujeres de la familia, e incluso las vecinas, se hacían cargo del cuidado de la casa y otros hijos de esa mujer, para que ella se dedicara exclusivamente al bebé, pues es su madre únicamente lo que el recién nacido necesita.
Tú eres la única que puede dar el pecho a tu bebé, sin embargo, fregar los platos, poner lavadoras, hacer la comida, pueden hacerlo otras personas. Si alguien quiere hacerte un regalo, en vez de trajecitos para el bebé que se los vas a poner dos veces en su vida, pide tuppers con comida. Si alguien se ofrece a ayudarte con el bebé, no te pongas a hacer cosas en la casa mientras esa persona se queda con tu hijo, permite que te ayude con el cuidado de tu casa, pues eres tú quien debe vincularse con el bebé, eres su medio de supervivencia. Pide a tu pareja que organice y limite las visitas para que el bebé y tú podáis estar tranquilos y descansar. Mientras el bebé duerma, pide a su papá que le cuide para que tú puedas darte un ducha. Procura dormir cuando el bebé duerma, sea de día o de noche. Disfruta de él, sólo será bebé una vez en su vida, y confía en tu lactancia.

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1 Comentario

  • Isabel del Pozo noviembre 04, 2015 05.58 pm

    Genial el artículo! totalmente de acuerdo en cada coma

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Sobre la autora

Me llamo Noelia Fernández Gutiérrez. Soy enfermera, asesora de lactancia y madre de dos niñas ingeniosas, divertidas y maravillosas. Antes de tener a mi primer bebé no podía imaginar cómo el ser madre me iba a cambiar la vida y mi forma de pensar. Las dificultades por las que pasé con la crianza de mi primera hija me motivaron para formarme como asesora de lactancia, pues quería poder ayudar a otras madres inexpertas. Por ese motivo también, nace esta página web. Espero que os resulte útil.