agarre correcto

AMAMANTAR, DUELE

Un mito muy extendido sobre lactancia materna es que amamantar a un bebé es muy doloroso, así que ya antes del nacimiento del bebé muchas mujeres abandonan su propósito de amamantar por temor a ese dolor. Lo cierto es que dar de mamar no debería doler, y si se sufre dolor al amamantar es que algo se está haciendo de forma incorrecta, y habitualmente se debe a que no existe un agarre correcto del pecho por parte del bebé.

Como ya he dicho muchas veces, somos mamíferos pero lo hemos olvidado. Nuestros bebés nacen con su instinto intacto, ellos saben mamar. De hecho, si tras el nacimiento dejamos a un bebé sobre el vientre de su madre, en un tiempo aproximado de una hora, ese bebé conseguirá por sí mismo alcanzar el pecho de su madre y realizar un agarre espontáneo, que normalmente es perfecto. Nuestro organismo está diseñado para que eso ocurra: la areola y el pezón de la mama se oscurecen para que el pequeño pueda percibirlo, los tubérculos de Montgomery que existen en la areola mamaria segregan unas sustancias volátiles que sirven de estímulo olfativo para el recién nacido. El bebé sabe mamar, pero nosotras debemos aprender a darle de mamar. Hace no tanto tiempo las madres no tenían problemas para amamantar. Las mujeres tenían muchos hijos, las niñas veían a sus madres, a sus tías, a sus vecinas, etc., amamantar a sus hijos. Se vivía en manada, cuando no se ocupaban de sus hermanos pequeños, lo hacían de sus primos o de sus vecinos. Ahora, en muchas ocasiones, la primera vez que tenemos un bebé en brazos es cuando sostenemos a nuestro primer hijo. Apenas se ve a mujeres amamantar a sus hijos, no convivimos con ello, las madres de las que ahora se convierten en madres, en muchos casos, no realizaron lactancia materna. Así que las mamás deben aprender, pero alguien las tiene que enseñar. En el hospital, quizá por la carga asistencial, o por la tarea repetitiva de tener que enseñar lo mismo a muchas madres, quizá por la deficiente formación en lactancia materna en las profesiones sanitarias, por la creencia en mitos sobre lactancia…, las matronas y enfermeras de maternidad, en muchas ocasiones no ofrecen una enseñanza completa del agarre correcto en el amamantamiento. Si a esto unimos que, al no existir un agarre correcto, se producirá dolor, grietas en el pezón, un vaciamiento inadecuado de la mama, el bebé llorará porque no obtiene toda la leche que desea, la madre sentirá inseguridad porque no sabe si lo está haciendo correctamente, y que además la sensibilidad de la madre en el postparto está a flor de piel debido a las hormonas y el cansancio, obtenemos más abandonos prematuros de la lactancia materna.

¿Cómo conseguir un agarre correcto?

-Es muy positivo que las madres gestantes acudan a grupos de apoyo a la lactancia, formados por madres que amamantan a sus bebés. Allí comentan y resuelven entre todas las dificultades que pueden surgir, trucos que utilizan en sus lactancias, se apoyan las unas a las otras… Y esas futuras mamás pueden observar la postura correcta a la hora de amamantar a un bebé.

-Como ya sabemos, es muy importante un contacto inmediato piel con piel del bebé y la madre para una instauración adecuada de la lactancia materna. El bebé nace en estado de alerta esperando recibir el pecho de su madre, pero tras las primeras dos horas, el bebé entra en un estado de letargo que dura horas. Si el primer contacto se retrasa, conseguir después un agarre correcto será más difícil.

-Es muy importante no ofrecer biberones o chupetes al bebé para no confundirle, ya que la forma de succionar estos y el pecho materno es muy diferente.

-Cuando comenzamos a amamantar a un bebé, en la mayoría de los casos le situamos tumbado boca arriba, en la posición de biberón, que es lo que estamos habituadas a ver. Sin embargo esta postura no es correcta, pues obliga al bebé a girar la cabeza para mamar. El bebé debe situarse barriga con barriga con su madre.

-Ponemos al bebé al pecho cuando haya dado síntomas de tener hambre, como meterse las manos en la boca, pero cuando aún esté tranquilo. Poner al bebé a mamar cuando ya está llorando dificulta el agarre.

-Acercamos al bebé al pecho, con el pezón apuntando hacia el paladar.

-La boca del bebé debe abarcar el pezón y parte de la areola para que pueda realizar una succión efectiva. Los labios deben estar evertidos, es decir, hacia afuera. La nariz y barbilla del bebé deben estar pegados al pecho (¡tranquila, no se ahoga!).

Con estas sencillas pautas, evitaremos el temido dolor al amamantar, la formación de grietas, las mastitis por un vaciamiento inadecuado de la mama, así como las posibles pérdidas de peso del recién nacido por una succión incorrecta.

Amamantar no debería doler, si notas dolor busca ayuda, asesoramiento, y confía en tu lactancia.

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Sobre la autora

Me llamo Noelia Fernández Gutiérrez. Soy enfermera, asesora de lactancia y madre de dos niñas ingeniosas, divertidas y maravillosas. Antes de tener a mi primer bebé no podía imaginar cómo el ser madre me iba a cambiar la vida y mi forma de pensar. Las dificultades por las que pasé con la crianza de mi primera hija me motivaron para formarme como asesora de lactancia, pues quería poder ayudar a otras madres inexpertas. Por ese motivo también, nace esta página web. Espero que os resulte útil.